Despelote es el resultado de una colaboración creativa entre Julián Cordero y Sebastián Valbuena, dos autores Ecuatorianos que, desde enfoques distintos pero complementarios, construyeron una obra que trasciende el videojuego tradicional para convertirse en un ejercicio de memoria cultural. Producido y publicado por la reconocida empresa independiente Panic, el proyecto logró posicionarse en la escena internacional del videojuego contemporáneo.
Julián Cordero: memoria personal como narrativa interactiva

Julián Cordero es el creador de la idea original de Despelote y la voz central detrás de su propuesta narrativa. De origen ecuatoriano, su trabajo se caracteriza por una fuerte conexión con la infancia, el espacio urbano y los recuerdos cotidianos de Quito a inicios de los años 2000. En entrevistas, Cordero ha explicado que el juego surge de su propia experiencia como niño durante el proceso de clasificación de Ecuador a su primer Mundial de fútbol.
Lejos de plantear una historia épica o competitiva, Cordero opta por una mirada íntima y subjetiva, donde el fútbol funciona como hilo conductor de la vida barrial, las conversaciones familiares y el ambiente social de la época. Su enfoque creativo prioriza la atmósfera, el sonido y los pequeños gestos de la cotidianidad, utilizando el videojuego como un medio para preservar y reinterpretar la memoria colectiva.
Sebastián Valbuena: arte, identidad visual y construcción del mundo

Sebastián Valbuena es coautor de Despelote y desempeñó un rol fundamental en la materialización visual y conceptual del proyecto. Artista visual conocido también por su trabajo bajo el seudónimo Diosdelpanico, Valbuena aporta una sensibilidad estética marcada, donde el minimalismo y la expresividad se convierten en elementos centrales de la experiencia.
Además de su trayectoria artística, Valbuena ha trabajado como artista con Panic, empresa reconocida internacionalmente por producir y publicar videojuegos independientes con una fuerte identidad autoral. Esta experiencia fue clave para dotar a Despelote de una coherencia visual y una estructura sólida, alineada con los estándares del circuito indie global.
En el desarrollo del juego, Valbuena contribuyó a la construcción del entorno urbano, al ritmo de la experiencia y a la traducción de la narrativa íntima de Cordero en un lenguaje visual e interactivo claro, accesible y emocionalmente consistente.
Panic: producción y proyección internacional

La participación de Panic como empresa productora y editora fue determinante para que Despelote alcanzara visibilidad internacional. Con un catálogo centrado en videojuegos independientes de alto valor artístico, Panic permitió que el proyecto ecuatoriano se integrara en circuitos globales, festivales y plataformas de gran alcance.
Gracias a esta colaboración, Despelote no solo se consolidó como una obra cultural, sino también como un referente del potencial creativo del videojuego latinoamericano. La unión entre la visión personal de sus creadores y el respaldo de una empresa con experiencia internacional convirtió al juego en un punto de inflexión para la representación de historias locales dentro de la industria global.