Para mí, siempre será la historia
En el mundo gamer hay una discusión eterna: ¿qué pesa más en un videojuego, el gameplay o la historia? Y aunque muchos defienden que las mecánicas son el corazón de cualquier juego, para mí la respuesta es clara: la historia es lo que verdaderamente importa.
Lo digo porque cuando juego, no busco únicamente presionar botones, completar misiones o perfeccionar combos. Busco una razón para quedarme. Una historia que me atrape, que me haga sentir algo, que me dé ganas de regresar al juego incluso después de un mal día o muchos años después para volver a sentir esa sensación de felicidad como la primera vez.
Si un título no tiene una narrativa que me enganche, por más espectacular que sea el gameplay, simplemente termino aburriéndome. Mi mayor ejemplo es Persona 5 el juego de Atlus que cambio la visión de como son los videojuegos. Este juego como tal tiene mecánicas muy repetitivas, el Tartaro se vuelve insufrible después de unas horas pero la historia de los cazadores fantasmas me mantuvo porque quería saber como se iba a resolver al final.

Las historias son las que convierten un videojuego en una experiencia. Pueden ser profundas, emocionales, caóticas, graciosas o incluso minimalistas, pero siempre le dan sentido a lo que hago como jugador. Son las que me hacen conectar con los personajes, cuestionar decisiones, sentir victorias y hasta llorar derrotas. Para mí, un buen guion puede salvar un juego mediocre, pero un gameplay perfecto jamás salvará una historia vacía.
El claro ejemplo de eso es The Last of us 2, las mecánicas del juego son muy buenas, la música y como crearon funciones para el juego fueron muy innovadoras pero como tal la historia del juego no se puede mejorar solo con las increíbles mecánicas.

Claro, el gameplay sigue siendo importante. Es el vehículo que hace avanzar la narrativa. Pero al final, cuando cierro un juego, lo que recuerdo no es cuántos combos hice o qué tan fluida era la cámara. Recuerdo los momentos que me hicieron sentir. Las historias son las que se quedan conmigo.
Por eso, para mí, la historia siempre será lo más importante en un videojuego. Es lo que transforma una simple partida en un viaje que vale la pena vivir.