“En mi tarjeta de negocios, soy un presidente.
En mi mente, soy un desarrollador.
Pero en mi corazón… soy un gamer.”
Uno de esos nombres que trascienden generaciones es Satoru Iwata: un programador brillante, un líder con visión humana y uno de los responsables de que Nintendo siga siendo hoy una de las compañías más queridas e influyentes del mundo.
¿Quién fue Satoru Iwata?
Antes de convertirse en presidente de Nintendo, Satoru Iwata ya era una leyenda silenciosa. Comenzó como programador en HAL Laboratory, donde participó en la creación de franquicias como Kirby y EarthBound. Su talento era tan excepcional que llegó a salvar proyectos completos reescribiendo código él mismo —algo que muy pocos presidentes de compañías podrían hacer.

Iwata tenía una filosofía clara: los videojuegos deben ser algo que cualquiera pueda disfrutar. Con esa idea en mente, fue ascendiendo hasta convertirse en el primer presidente de Nintendo que no pertenecía a la familia fundadora.
Su liderazgo combinaba técnica, creatividad y una profunda empatía por quienes trabajaban con él.
La caída de Nintendo: el tropiezo de la Wii U
Después del éxito monumental de la Wii y el Nintendo DS, el mundo pensó que Nintendo estaba atravesando su mejor época. Y así era… hasta que llegó la Wii U.
La consola confundió al público desde la primera presentación. Muchos ni siquiera entendieron si era una nueva consola o un accesorio de la Wii. A eso se sumó un catálogo inicial débil y un mensaje comercial difuso.
El resultado fue devastador:
- Ventas extremadamente bajas.
- Pérdidas económicas históricas.
- Preocupación entre inversionistas.
- Dudas globales sobre el futuro de Nintendo como fabricante de hardware.
Para la mayoría de empresas, una caída así supone un cambio drástico de estrategia o incluso un abandono del mercado. Pero Iwata no pensaba así. Él jamás abandonaría la esencia de Nintendo.
Iwata, el líder que decidió no abandonar a su gente
En momentos de crisis, la reacción más común es buscar culpables o hacer recortes.
Iwata hizo exactamente lo contrario.
Decidió reducir su propio salario en un 50% para evitar despidos dentro de la empresa.
Su razonamiento fue simple y profundamente humano:
“Los empleados no rinden mejor si trabajan con miedo”.
Ese gesto, que para él era natural, marcó a toda la industria. Mostró que un verdadero líder no se esconde cuando las cosas se complican. Da la cara. Protege. Apuesta.
El nacimiento de una revolución: el proyecto que salvaría a Nintendo
Mientras el mundo enterraba a la Wii U y algunos periodistas proclamaban “el fin de Nintendo”, Iwata ya estaba trabajando en el siguiente paso.
Bajo su dirección empezó a gestarse una idea arriesgada, distinta y totalmente Nintendo:
crear una consola híbrida, algo que uniera la comodidad portátil con la potencia de una consola de salón.
Así nació el proyecto que después conoceríamos como Nintendo Switch.

Aunque Iwata falleció en 2015 y no pudo ver el lanzamiento oficial, dejó la visión, la estructura y el camino trazado. La compañía siguió su plan, y cuando la Switch salió al mercado en 2017, el mundo entendió que Iwata había tenido razón todo el tiempo.
La consola fue un éxito inmediato.
Nintendo volvió a lo más alto.
La industria cambió para siempre.
Satoru Iwata: un ícono eterno
Lo que hace grande a Iwata no es solo que salvó una empresa multimillonaria.
Lo que lo hace inolvidable es que lo logró sin traicionar sus principios ni abandonar a su gente.
Ese corazón es el que nos dio experiencias inolvidables, consolas únicas y una visión que aún guía a Nintendo hoy.
Satoru Iwata no fue solo un presidente:
fue un soñador, un innovador y un hombre que demostró que la industria del videojuego puede ser humana y revolucionaria al mismo tiempo.