Entre 2020 y 2023 la industria tecnológica vivió una crisis histórica: la escasez mundial de semiconductores. Lo que comenzó como una reacción a la pandemia terminó afectando a prácticamente todo lo que usa un chip: automóviles, smartphones, PCs… y especialmente las consolas de videojuegos.
Consolas agotadas, retrasos de producción y precios inflados se volvieron parte del día a día durante esos años, y sus efectos se sintieron incluso después de que el problema empezara a estabilizarse. Tanto Sony, Microsoft como Nintendo tuvieron que ajustar sus estrategias, y en el caso de PlayStation incluso subir precios.

Esta entrada explica, de manera clara, por qué pasó todo esto y cómo afectó directamente al costo de las consolas que usamos hoy.
¿Qué provocó la escasez de componentes?
1. Aumento inesperado de la demanda
El confinamiento mundial impulsó massivamente la compra de dispositivos electrónicos. De repente, millones de personas necesitaron pantallas, laptops, PCs y formas de entretenimiento en casa.
La demanda de tecnología creció de manera explosiva, y la industria simplemente no podía producir tanto y tan rápido.
2. Límite físico de las fábricas de chips
Las fábricas de semiconductores tardan años en construirse y miles de millones de dólares en mantenerse. Cuando el mundo necesitó más chips, simplemente no existía la capacidad para cumplir esa demanda.
Además, muchos componentes clave de consolas como PS5, Xbox Series y Switch son muy específicos, y no tienen sustitutos rápidos.

3. Problemas logísticos y en transporte
Puertos saturados, contenedores atrapados, menos personal disponible y medidas sanitarias en fábricas y embarques hicieron que transportar componentes tomara muchísimo más tiempo y dinero.
4. Competencia entre industrias
Automotrices, electrodomésticos, telecomunicaciones y videojuegos compitieron por la misma cantidad limitada de chips.
Las empresas con contratos más grandes o márgenes más altos fueron priorizadas, dejando a industrias como la de consolas con recursos limitados.

5. Reventa y especulación
Mientras la oferta era mínima, los revendedores aprovecharon para comprar consolas y tarjetas gráficas y revenderlas mucho más caras. Este fenómeno aumentó artificialmente los precios del mercado.
¿Cómo afectó esto al precio de las consolas?
La consecuencia directa fue evidente: fabricar consolas se volvió más caro.
Si producir cuesta más, transportar cuesta más y asegurar componentes cuesta más, entonces el precio final también sube.
Pero hubo otros efectos importantes:
• Menor producción = mayor precio en el mercado
Cuando hay pocas unidades y la demanda es alta, el mercado tiende a subir los precios. Las empresas lo hacen para mantener márgenes y los revendedores para aprovechar la escasez.
• Incremento general del costo tecnológico
Incluso después de la crisis inicial, muchos fabricantes de chips siguieron cobrando más debido a la alta demanda, los retrasos acumulados y la necesidad de nuevas inversiones. Esto elevó el costo base de los componentes de consolas.
La subida de precio en la PlayStation 5
En 2022, a mitad de la vida temprana de la PlayStation 5, Sony anunció un incremento en el precio oficial de la consola en varios mercados.
El motivo fue claro: costos más altos en producción, materiales, transporte y operaciones globales.
Esto fue histórico porque normalmente los precios de las consolas bajan después del lanzamiento, no suben. Sin embargo, el contexto mundial hizo imposible mantener el precio inicial sin pérdidas significativas.

Sony no fue la única empresa en adaptar precios, pero sí una de las que más visibilidad tuvo debido al tamaño de su mercado.
El caso de la nueva consola de Nintendo
Aunque la situación de escasez empezó a mejorar desde 2023, el mercado no volvió a los niveles de costo previos a la pandemia.
Los chips siguen siendo más caros, la logística no ha regresado totalmente a la normalidad y la competencia por componentes de última generación continúa siendo fuerte.

Por eso, es probable que una parte del aumento de precio de la nueva consola de Nintendo no solo se deba a mejoras técnicas, sino también a:
- costos más altos de semiconductores,
- negociaciones más difíciles con proveedores,
- y una cadena de producción global que sigue recuperándose.
Nintendo, al igual que Sony, está operando en un mercado donde fabricar tecnología es más caro que hace cinco años, y eso se refleja inevitablemente en el precio final.